La Flecha negra
La Flecha negra —No —exclamó Dick—. No lo sé. Pero tal como marchan las cosas en este reino de Inglaterra, si un pobre caballero no lucha en un partido, forzoso es que pelee en el otro. No puede permanecer solo; no serÃa natural.
—Los que no tienen juicio no debieran desenvainar la espada —replicó la damisela—. Si peleáis al azar, ¿qué otra cosa sois más que un matarife? La guerra no es noble más que por la causa que la inspira, y vos la habéis deshonrado.