La Flecha negra
La Flecha negra Entretanto, dos ancianos gozaban de sendas pensiones en plena paz y prosperidad, y quizá hasta con demasiada abundancia de vino y de cerveza, en la aldea de Tunstall. Uno había sido marino toda su vida y continuó llorando hasta el fin a su criado Tom. El otro, que fue siempre hombre de muchos oficios, se inclinó al fin, hacia la práctica de la piedad, y murió muy religiosamente, bajo el nombre de hermano Honestus, en la cercana abadía. Así pudo Lawless salirse con la suya y morir siendo fraile.