La Isla del tesoro
La Isla del tesoro —Qué se le va a hacer, señor —dijo el capitán—. Pero podréis comprobar que cumplo con mi deber.
Y, diciendo estas palabras, salió del camarote.
—Trelawney —dijo el doctor—, contrariamente a lo que habÃa supuesto, creo que habéis conseguido traer a bordo a dos hombres honrados: este y John Silver.
—Silver, puede que sà —exclamó el caballero—, pero, en cuanto a este intolerable farsante, os aseguro que su conducta me parece impropia de un hombre, de un marinero y, ni que decir tiene, de un inglés.
—Bueno, ya veremos —concluyó el doctor.
Cuando salimos a cubierta, los hombres habÃan empezado ya a sacar las armas y la pólvora, jaleándose al tiempo que trabajaban, bajo la mirada vigilante del capitán y del señor Arrow.