La Isla del tesoro
La Isla del tesoro —¡Hombre al agua! —dijo el capitán—. Bien, caballeros, eso nos evita el problema de ponerle los grilletes.
Esto hizo que nos quedáramos sin segundo oficial; y, como es natural, era necesario ascender a alguno de los marineros. El contramaestre, Job Anderson, era el candidato más indicado a bordo, pues, aunque conservaba su puesto original, en cierto modo hacÃa las veces de segundo. El señor Trelawney habÃa navegado y sus conocimientos le resultaron muy útiles ya que, a menudo, cuando el tiempo era bonancible, él mismo hacÃa guardias. En cuanto al timonel, Israel Hands[24], era un viejo y avezado marinero, prudente y listo, en el que se podÃa confiar para casi todo.
Era el gran confidente de John Silver el Largo, y ya que sale a colación su nombre, he de hablar del cocinero del barco, Barbacoa, como lo apodaban los marineros.
