La Isla del tesoro
La Isla del tesoro (Narración continuada por el doctor)
Este quinto trayecto fue bastante distinto de los demás. En primer lugar, el cascarón de nuez que nos transportaba iba tremendamente sobrecargado. Cinco hombres adultos, tres de los cuales (Trelawney, Redruth y el capitán) medían más de metro ochenta de estatura, ya era más de lo que supuestamente podía transportar. A ello hay que añadir la pólvora, la carne de cerdo y las bolsas de pan. La regala de popa se iba hundiendo. En varias ocasiones tuvimos que achicar agua y los faldones de mi casaca se habían empapado antes de que hubiéramos recorrido cien yardas.
El capitán nos hizo estibar la barca, con lo que conseguimos equilibrarla un poco. Aun así, no nos atrevíamos ni a respirar.
