La Isla del tesoro

La Isla del tesoro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Corrí a buscar la bebida, pero estaba muy nervioso por todo lo que había sucedido y rompí un vaso y se me atoró la espita de la barrica; cuando andaba enredado con todo esto, oí que algo muy pesado se caía en la sala y acudí corriendo: allí estaba el capitán, tendido cuan largo era en el suelo. En aquel mismísimo momento, mi madre, alarmada por los gritos y el ruido de la lucha, bajó a toda prisa las escaleras para acudir en mi ayuda. Entre ambos le levantamos la cabeza. Respiraba pesada y entrecortadamente, y tenía los ojos cerrados y el rostro de un color espantoso.

—¡Ay, Dios mío, qué desgracia nos ha caído encima! —exclamó mi madre—. ¡Y con lo enfermo que está tu pobre padre!

Entretanto no teníamos ni idea de qué hacer para socorrer al capitán, ni otro pensamiento que el de que había sido herido de muerte en la refriega. Traje el ron y traté de hacérselo tragar; pero tenía los dientes apretados y las mandíbulas como si fueran de hierro. Fue un alivio para nosotros que, en aquel momento, se abriera la puerta y entrara el doctor Livesey, que venía a visitar a mi padre.

—¡Ay, doctor, no sabemos qué hacer! —exclamamos—. ¿Dónde estará herido?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker