La Isla del tesoro
La Isla del tesoro —Y para terminar métete en la cabeza que a ti también te incluimos en el trato, pues esto es lo último que hablamos: «¿Cuántos vais a salir de aqu�», le pregunté yo. «Cuatro, cuatro, y uno de ellos herido. En cuanto al chico, no sé dónde está ni me importa, que se vaya al infierno. Estamos hartos de él». Eso fue lo que me dijo.
—¿Eso es todo? —le pregunté.
—Bueno, es todo lo que a ti te importa, hijo mÃo —contestó Silver.
—¿Y ahora tengo que elegir?
—Y ahora tienes que elegir, no te queda más remedio —dijo Silver.