La Isla del tesoro
La Isla del tesoro —Hay tres «árboles grandes» en lÃnea recta con la isla del Esqueleto. Supongo que con «estribaciones del cerro del Catalejo» se refiere al punto más bajo que se ve allÃ. Ahora, dar con el botÃn es un juego de niños. Casi me apetece comer primero.
—Pues yo no me encuentro bien —gruñó Morgan—. Solo con acordarme de Flint… no sé qué me ha pasado, me he puesto malo.
—Pues hijo, da gracias a tu buena estrella de que esté muerto —dijo Silver.
—Era un demonio asqueroso —exclamó un tercer pirata estremeciéndose—, y además tenÃa la cara toda amoratada.
—El ron acabó con él —añadió Merry—. Amoratado, sÃ; yo creo que estaba todo amoratado. Esa es la palabra.

Desde que habÃan encontrado el esqueleto y se habÃan sumido en estos pensamientos, hablaban cada vez más bajo y ahora se expresaban casi en susurros, de modo que su conversación apenas quebraba el silencio del bosque. De repente, en medio de los árboles que tenÃamos delante de nosotros, una voz fuerte, aguda y temblorosa entonó el conocido estribillo:
Quince hombres sobre el baúl del muerto…
¡Yujujú, y una botella de ron!