La Isla del tesoro
La Isla del tesoro —¡Ah! —dijo el capitán, y luego guardó silencio.
Menuda cena me di por la noche junto a todos mis amigos; y qué banquete con la carne de cabra en salazón de Ben Gunn y otras exquisiteces y una botella de vino añejo de la Hispaniola. Estoy seguro de que nunca ha habido gente más contenta y más feliz. Y ahà estaba Silver, sentado casi fuera del haz de luz de la hoguera, pero comiendo con mucho apetito, dispuesto a levantarse en cuanto se necesitaba cualquier cosa, incluso riéndose por lo bajo con nosotros…, el mismo marinero afable, cortés y obsequioso del viaje de ida.