La Isla del tesoro
La Isla del tesoro A todos nos tocó una buena parte del tesoro, y cada uno la utilizó para bien o para mal, según su forma de ser. El capitán Smollett ya se ha jubilado. Gray no solo ahorró el dinero sino que, de repente, le entraron ganas de prosperar en la vida y cursó estudios; ahora es marinero y socio armador de una nave muy bien equipada; además, se ha casado y es padre de familia. En cuanto a Ben Gunn, le tocaron mil libras que se gastó o jugó en tres semanas, o, para ser más exactos, en diecinueve días, pues el vigésimo ya estaba mendigando. Luego le dieron una portería, como se temía cuando vivía en la isla; y allí vive y es gran amigo de los chicos del lugar, aunque a veces es blanco de sus burlas; además es un destacado cantante de la iglesia los domingos y fiestas de guardar.
De Silver nunca más se supo. Aquel formidable marinero con una sola pierna desapareció por fin completamente de mi vida. Pero me atrevería a decir que se reunió con su vieja negra y que seguramente disfruta de la vida con ella y con Capitán Flint. Eso cabe esperar, supongo, porque tiene muy pocas probabilidades de disfrutar en el otro mundo.