La Isla del tesoro
La Isla del tesoro Regresé con él al Almirante Benbow y no podéis imaginaros el estado en que se encontraba la casa; aquellos granujas habÃan tirado hasta el reloj cuando nos buscaban enfurecidos a mi madre y a mÃ. Y aunque realmente no se habÃan llevado nada más que la bolsa del dinero del capitán y unas monedas del bar, me di cuenta inmediatamente de que estábamos en la ruina. El señor Dance lo contemplaba todo sin comprender lo que habÃa sucedido.
—¿Dices que se llevaron el dinero? Entonces, ¿qué diablos andaban buscando, Hawkins? ¿Más dinero acaso?
—No, señor, me parece que no era dinero —le contesté—. De hecho, señor, creo que tengo lo que buscaban en el bolsillo de la pechera. Y a decir verdad, me gustarÃa ponerlo a buen recaudo.
—FaltarÃa más, muchacho, tienes razón —me dijo él—. Si quieres me hago cargo.
—HabÃa pensado que tal vez el doctor Livesey… —comencé a decir.