La Isla del tesoro
La Isla del tesoro —Perfectamente —me interrumpió él en tono cariñoso—, perfectamente, es un caballero y un magistrado. Y ahora que lo pienso, tal vez me acerque hasta allà a caballo y le cuente lo sucedido a él o al caballero Trelawney. A fin de cuentas, maese Pew está muerto; no es que lo lamente, pero está muerto, comprendes, y ya sabes que a la gente le gusta meterse con los recaudadores de Su Majestad siempre que puede. Asà que tú verás, Hawkins; si quieres, te llevo hasta allá.
Le agradecà de corazón su ofrecimiento y regresamos hasta la aldea, donde estaban los caballos. Para cuando le habÃa contado a mi madre lo que pensaba hacer, ya estaban todos ensillados.
—Dogger —dijo el señor Dance—, tienes un buen caballo. Pon a este muchacho a la grupa contigo.
En cuanto monté y me agarré al cinto de Dogger, el superintendente dio la orden y el grupo salió a trote ligero en dirección a la casa del doctor Livesey.