Cuento de un tonel
Cuento de un tonel Pues bien, el primero de esos artefactos oratorios, tanto por su lugar como por su dignidad, es el púlpito. De púlpitos hay en esta isla varios tipos, pero yo solo tengo en consideración los que están hechos con madera de Sylva Caledonia, que van muy bien con nuestro clima. Si dejamos aparte que puede pudrirse, es mejor para la transmisión de sonido, además de otras razones que serán mencionadas dentro de un rato. Su grado de perfección, en cuanto a forma y tamaño, considero que consiste en que sea muy estrecho, con poca ornamentación; y, lo mejor de todo, sin cubierta (pues, por una antigua regla, debe ser el único recipiente descubierto de toda asamblea en la que se utilice legítimamente), por lo que, con su gran semejanza con una picota, ejercerá siempre una poderosa influencia sobre los oídos humanos.