Los Viajes de Gulliver

Los Viajes de Gulliver

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ya antes me había jugado una mala pasada, que hizo reir a la reina, aunque al mismo tiempo se disgustó tan profundamente que estuvo a punto de despedirle, y sin duda lo hubiese hecho a no ser yo lo bastante generoso para interceder. Su Majestad la reina se había servido un hueso de tuétano, y cuando hubo sacado éste volvió a poner el hueso en la fuente derecho como antes estaba. El enano, acechando una oportunidad, mientras Glumdalclitch iba al aparador, se subió en la banqueta en que ella se ponía de pie para cuidar de mí durante las comidas, me levantó con las dos manos y, apretándome las piernas una contra otra, me las encajó dentro del hueso de tuétano, donde entré hasta más arriba de la cintura y quedé como hincado un rato, haciendo muy ridícula figura. Supongo que pasó cerca de un minuto primero que nadie supiese adónde había ido a parar, porque gritar entendí que hubiera sido rebajamiento. Pero como los príncipes casi nunca toman la comida caliente, no se me escaldaron las piernas, y sólo mis medias y mis calzones quedaron en poco limpia condición. El enano, gracias a mis súplicas, no sufrió otro castigo que unos buenos azotes.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker