Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Llegamos a Lisboa el 5 de noviembre de 1715. Al desembarcar me obligó el capitán a cubrirme con su capa, para impedir que la gente me rodease. Me llevó a su casa, y a formal requerimiento mío me instaló en la habitación trasera más alta. Le rogué encarecidamente que ocultase a todo el mundo lo que yo le había dicho de los houyhnhnms, pues la menor insinuación de tal historia no sólo atraería a verme gentes en gran número, sino que probablemente me pondría en riesgo de ser encarcelado o quemado por la Inquisición. El capitán me persuadió para que aceptase un traje nuevo, pero no quise consentir que el sastre me tomase medida; sin embargo, como don Pedro venía a ser de mi cuerpo, me sentó no mal el vestido hecho como para él. Me equipó de otras cosas necesarias, todas nuevas, que aireé veinticuatro horas antes de usarlas.