Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Consideran allí el fraude como un crimen mayor que el robo, y, por consecuencia, rara vez dejan de castigarlo con la muerte porque sostienen ellos que el cuidado y la vigilancia, practicados con el común entendimiento, pueden preservar de los ladrones los bienes de un hombre, mientras que la honradez no tiene defensa contra una astucia superior; y como es necesario que haya perpetuas relaciones de compra y venta y comercio a crédito, donde se permite y tolera el fraude, o donde no hay leyes para castigarlo, el comerciante más honrado sale siempre perdiendo y el bribón saca la ventaja. Recuerdo que en una ocasión intercedía yo con el rey por un criminal que había perjudicado a su amo en una gran cantidad de dinero recibido por orden, y con el cual se escapó; y como dijese a Su Majestad, a modo de atenuación, que se trataba sólo de un abuso de confianza, el emperador encontró monstruoso que yo presentase como defensa la mayor agravación de su crimen; y la verdad es que al contestarle tuve bien poco que añadir a la respuesta usual de que las diferentes naciones tienen diferentes costumbres, porque confieso que quedé enteramente confundido.