Ana Karenina
Ana Karenina A su juicio, en un desarrollo normal de la riqueza de un estado, aquellos elementos debían surgir sólo cuando estuviera bien desarrollado el cultivo agrícola y elevado a condiciones normales o al menos defnidas, entendiendo que la riqueza de un país debe crecer progresivamente y procurando que otras fuentes de riqueza no adelanten al cultivo agrario. En fin, creía que los medios de comunicación debían corresponder a un determinado estado de la agricultura, y que, dado el mal sistema ruso de explotar el campo, los ferrocarriles, resultado de una necesidad política y no económica, llegaron antes de tiempo, y, en lugar de ayudar al cultivo agrícola, como se e'speraba, y provocar el desarrollo de las industrias y el crédito, lo habían paralizado.
Sostenía que así como el desarrollo parcial y prematuro de una parte del organismo animal estorbaría el normal crecimiento, así en Rusia al desarrollo de la riqueza general lo habían perjudicado el crédito, los transportes, el aumento industrial, sin duda necesarios en Europa, pero inoportunos en Rusia donde no habían causado más que perjuicios, eliminando lo esencial y corriente, que era la organización de la agricultura.
Mientras Levin escribía, Kitty pensaba en la poca espontánea amabilidad con que su marido había tratado al joven príncipe Charsky, que en Moscú se había permitido cortejarla con tan escaso tacto, el día antes de marchar.