Ana Karenina
Ana Karenina –Stiva dice que lo mejor es regalarles dinero –manifestó en voz alta, siguiendo la interesante conversación acerca de lo que era mejor regalar a los criados.
–¿Es posible? ¡Dinero! ––exclamaron a la vez la Princesa y Kitty–. Lo que ellos aprecian más es un regalo…
–Yo, por ejemplo, compré el año pasado a nuestra Matrena Semenovna un vestido que no era de popelÃn, pero sà muy parecido –añadió la Princesa.
–Ya me acuerdo. Lo llevaba el dÃa del santo de usted.
–Un modelo encantador, con un dibujo sencillo y fino… De no llevarlo ella, me habrÃa encargado uno igual para mÃ. Es bonito y no cuesta caro; es del estilo del de Vareñka.
–Creo que ya está –dijo Dolly, dejando deslizar el jarabe de la cuchara.
–Cuando empieza a caer en grumos, ya está a punto… Habrá que hervirlo un poco más, Agafia Mijailovna.
–¡Qué moscas tan pesadas! –exclamó Agafia–. SÃ, sÃ, parece que resulta lo mismo…
–¡Qué bonito es; no lo espantéis! –exclamó de pronto Kitty, mirando un gorrión que se habÃa posado en la balaustrada y que, alcanzando un fresón, habÃa empezado a picarlo.