Ana Karenina
Ana Karenina –¿Qué? –¿Qué pasa? –¿A quién? –¿La confianza? –¿A quién? –¿Qué? –¿Deniegan? –No es confianza; es que niegan a Flerov. –¿Qué es esto de que está juzgado? –Así nadie tendrá derecho. –¡Es una vileza! ¡La ley! –oyó Levin gritar por todas partes y, junto con todos, que se apresuraban no sabía hacia dónde, y que al parecer tenían que oír algo y no sabía qué, se dirigió al gran salón, y, casi llevado en vilo por los otros nobles, se acercó a la mesa de las elecciones provinciales, junto a la cual discutían el Presidente de los nobles, Sviajsky y otros cabecillas.