Ana Karenina

Ana Karenina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–¿Cómo? ¿Ya estás aquí? –dijo, besando y abrazando a su cuñada.

–Me alegro mucho de verte, Dolly.

–Y yo de verte a ti –repuso Dolly, con débil sonrisa, tratando de averiguar por el rostro de la Karenina si estaba o no informada de todo.

«Seguramente lo sabe» , pensó, viendo la expresión compasiva del semblante de su cuñada.

–Vamos, vamos; te acompañaré a tu cuarto –continuó, procurando retrasar el momento de las explicaciones.

–¿Es Gricha éste? ¡Dios mío, cómo ha crecido! –exclamó Ana, besando al niño, sin dejar de mirar a Dolly y ruborizándose. Y añadió–: Permíteme quedarme un rato aquí.

Se quitó la manteleta; luego el sombrero. Un mechón de sus negros y rizados cabellos quedó prendido en él y Ana los desprendió con un movimiento de cabeza.

–¡Estás rebosante de dicha y de salud! –dijo Dolly, casi con envidia.

–¿Yo? Sí… ¡Dios mío, ésa es Tania! Tiene la edad de mi Sergio, ¿no? –exclamó Ana, dirigiéndose a la niña, que entraba corriendo. Y, tomándola en brazos, la besó también–. ¡Qué niña tan linda! ¡Es un encanto! Anda, enséñame a todos los niños.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker