Ana Karenina

Ana Karenina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–¿Te acuerdas de tu madre?

–No, no me acuerdo –dijo Sergio rápidamente, y, poniéndose intensamente rojo, bajó la vista y quedó inmóvil y pensativo. Esteban Arkadievich no pudo obtener de él ni una palabra más. El preceptor ruso le encontró media hora más tarde en la misma postura, sin haber salido de la escalera, y no pudo comprender qué le ocurría: si estaba disgustado o si lloraba.

–¿Es que se hizo daño cuando se cayó? –inquirió el preceptor–. Ya decía yo –comentó a renglón seguido que este juego es muy peligroso. Habrá que decírselo al director para que no lo permita.

–Si me hubiera hecho daño –contestó secamente Sergio– nadie me lo habría notado. Téngalo por seguro.

–¿Qué le ha sucedido, pues?

–Déjeme… Qué si me acuerdo, que si no me acuerdo. ¿Qué tiene que ver él con esto? ¿Por qué debo acordarme? Déjenme en paz –terminó dirigiéndose, no a su instructor, sino a otras personas ausentes a quienes veía todavía en su pensamiento.

 

 


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker