Guerra y Paz
Guerra y Paz —Déjenme… yo… a mÃ… a mÃ… yo… moriré— dijo, desasiéndose con gesto airado de MarÃa DmÃtrievna y volviendo a su anterior posición.
—¡Natalia!— dijo MarÃa DmÃtrievna. —Tú sabes que deseo tu bien. Quédate como estás, quédate asÃ, que no te tocaré… Pero escucha; no tengo que decirte lo culpable que eres, tú misma lo sabes. Tu padre llega mañana… ¿Qué voy a decirle?
De nuevo los sollozos sacudieron el cuerpo de Natasha.
—Se enterará tu padre, tu hermano, tu novio.
—No tengo novio. He roto con él— gritó Natasha.
—Es lo mismo— continuó MarÃa DmÃtrievna. —Se enterarán, ¿y crees que van a dejar asà las cosas? Conozco a tu padre; lo desafiará a un duelo. Bonita cosa, ¿eh?
—¡Ah, déjenme! ¿Por qué lo han impedido? ¿Por qué? ¿Quién les pidió que se metieran en esto?— gritó Natasha, incorporándose y mirando colérica a MarÃa DmÃtrievna.