Guerra y Paz
Guerra y Paz En presencia de Napoleón, al que reconoció en seguida y fácilmente, Lavrushka no se turbó en absoluto: trató solamente de conquistar con todo empeño la benevolencia de sus nuevos amos.
De sobra sabía que se trataba de Napoleón, y su presencia no podía cohibirlo más que la de Rostov o la del sargento armado de su látigo, puesto que ni el sargento ni el mismo Napoleón podían quitarle nada. Contó cuanto se decía entre los asistentes. Y en ello había no poca verdad. Pero cuando Napoleón le preguntó si pensaban los rusos vencer o no a Bonaparte, Lavrushka entornó los ojos y quedó pensativo.
Le pareció que le tendían una trampa, como siempre y en todas ocasiones piensan las gentes parecidas a él. Frunció el ceño y calló.
—Quiere decir que si hay una batalla y bien pronto— dijo por fin, pensativo —sucederá así exactamente. Pero si pasan tres días a partir de esa misma fecha, esa batalla se retrasará.
Lelorme d'ldeville tradujo sonriente las palabras de Lavrushka a Napoleón de la siguiente manera: “Si la bataille est donnée avant trois jours, les français la gagneraient, mais si elle était donnée plus tard, Dieu sait ce qui en arriverait”.[391]