Guerra y Paz
Guerra y Paz A la mitad de esta historia, Pierre fue llamado por el gobernador.
Pierre entró en el despacho del conde Rastopchin, quien, con el rostro contraído, se frotaba con la mano la frente y los ojos. Un hombre de mediana estatura le estaba hablando; se calló cuando llegó Pierre, y se retiró de la estancia.
—¡Ah! ¡Buenos días, gran guerrero!— dijo Rastopchin cuando el otro hubo salido. —¡Ya he oído hablar de sus prouesses![466] Pero ahora no se trata de eso. Mon cher, entre nous, ¿es usted masón?— dijo el conde Rastopchin con tono severo como si en ello hubiera algo malo que deseaba perdonar. —Mon cher, je suis bien informé. Pero sé que hay masones y masones, y espero que usted no sea de aquellos que, con el pretexto de salvar la humanidad, maquinan la ruina de Rusia.
—Sí, soy masón— respondió Pierre.