Guerra y Paz
Guerra y Paz Todos los familiares comprendÃan el estado de la anciana, aunque nadie jamás lo mencionara; todos se esforzaban por satisfacer esas necesidades suyas. Sólo las miradas sonrientes y tristes a un tiempo que a veces intercambiaban Nikolái, Pierre, Natasha y la condesa MarÃa daban a entender que se daban perfecta cuenta de su situación.
Pero esas miradas decÃan además otra cosa: querÃan decir que la anciana habÃa cumplido su papel en este mundo, que no era en realidad como ahora se la veÃa, que todos llegarÃan a estar como ella y que era motivo de satisfacción someterse a sus deseos, saber contenerse ante aquella persona, antes querida, convertida ahora en un ser lastimero. Memento mori, decÃan esas miradas.
Entre las personas de casa, sólo los niños y la gente de malos sentimientos o estúpida no alcanzaban a comprenderlo y se alejaban de ella.