Guerra y Paz
Guerra y Paz DenÃsov hablaba de todo ello con displicencia, pero Rostov lo conocÃa demasiado bien para no darse cuenta de que, en el fondo de su alma (aun cuando lo ocultara a los demás), tenÃa miedo al consejo de guerra y se inquietaba por una historia que podÃa acabar mal. Cada dÃa llegaban pliegos con preguntas y citaciones para el consejo de guerra; el primero de mayo recibió DenÃsov la orden de entregar al oficial más antiguo el mando de su escuadrón y presentarse en el Estado Mayor de la división para explicar, ante la comisión de aprovisionamiento, los hechos que se le imputaban. La vÃspera de ese dÃa, Plátov habÃa practicado un reconocimiento con dos regimientos de cosacos y dos escuadrones de húsares. DenÃsov, como siempre, se habÃa adelantado a las primeras lÃneas, gallardeando de su valor. Una bala francesa lo alcanzó en un muslo. En otro momento, DenÃsov no habrÃa abandonado el regimiento por una herida tan ligera, pero esta vez aprovechó la oportunidad para no presentarse en el Estado Mayor y se hizo llevar al hospital.