La Muerte de Ivan Ilich

La Muerte de Ivan Ilich

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Iván Ilich salió despacio, se sentó con aire abatido en el trineo y volvió a su casa. A lo largo del trayecto no dejó de darle vueltas a las palabras del médico, tratando de trasladar a un lenguaje sencillo sus embarulladas y confusas razones científicas y de adivinar en ellas una respuesta a la cuestión que le acuciaba: ¿era su situación grave, muy grave o no tenía nada? Y le parecía que el sentido de cuanto le había dicho el médico era que estaba muy mal. Todo lo que veía por las calles se le antojaba triste: los cocheros, las casas, los transeúntes, los comercios. Y le parecía que ese dolor sordo y lacerante, que no le abandonaba ni un segundo, adquiría un significado distinto y más serio después de las confusas palabras del médico. Ahora lo vigilaba con una atención nueva y angustiosa.

Una vez en casa, se puso a contarle a su mujer cómo había ido la consulta. Praskovia Fiódorovna le escuchaba, pero a mitad del relato entró la hija tocada con un sombrero: se disponía a salir con su madre. Haciendo un esfuerzo se sentó para escuchar aquella aburrida relación, pero no se quedó mucho; en cuanto a la madre, tampoco le escuchó hasta el final.

—Bueno, me alegro mucho —dijo—. Ahora tienes que tomar las medicinas con regularidad. Dame la receta y enviaré a Guerásim a la farmacia.

Y fue a vestirse.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker