Del album de un cazador
Del album de un cazador (Yo me había encontrado con esta Akulina más de una vez. Vestida de forma andrajosa, delgada enfermiza, con la cara negra como el carbón, la mirada perdida y siempre mostrando los dientes, solía estar en el mismo sitio durante horas, en algún punto del camino, abrazándose el pecho con fiereza con sus manos huesudas, y cambiando pausadamente su peso de un pie al otro, como un animal salvaje en una jaula. No daba señal de entender nada, por mucho que se le dijera, excepto que de tanto en tanto rompía en unas carcajadas convulsas).
—Dicen —continuó Kostia— que Akulina se tiró al río porque su amante la engañó.
—Por eso mismo.
—Pero ¿te acuerdas de Vasia? —añadió Kostia con tristeza.
—¿Qué Vasia? —preguntó Fedia.