Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo El chico retrocedió un paso e intentó recuperar el aliento. La revelación había sido bastante repentina, y de inmediato había adoptado una postura respetuosa, muy respetuosa. Tomé atenta nota; indicaba que un charlatán no necesitaba conseguir una reputación en este manicomio; la gente no dudaría en aceptar sus palabras. Continué:
-Conozco a Merlín desde hace setecientos años y él...
-Setecientos a...