La Tía Tula

La Tía Tula

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Resucitó. Volvióle todo el luminoso y fuerte aplomo de sus días más heroicos. Ya no le temblaba el pulso ni le vacilaban las piernas. Y cuando teniendo el vaso con la pócima medicinal que a las veces tenía que darle, la pobre enferma le posaba las manos febriles en sus manos firmes y finas, pasaba sobre su enlace como el resplandor de un dulce recuerdo, casi borrado para la encamada. Y luego se sentaba la tía Tula junto a la cama de la enferma y se estaba allí, y esta no hacía sino mirarle en silencio.

—¿Me moriré, mamita? —preguntaba la niña.

—¿Morirte? ¡No, pobrecita alondra, no! Tú tienes que vivir…

—Mientras tú vivas…

—Y después…, y después…

—Después… no…, ¿para qué…?

—Pero las muchachas deben vivir…

—¿Para qué…?

—Pues… para vivir…, para casarse…, para criar familia…

—Pues tú no te casaste, mamita…

—No, yo no me casé; pero como si me hubiese casado… Y tú tienes que vivir para cuidar de tu hermano…

—Es verdad…, de mi hermano…, de mis hermanos…

—Sí, de todos ellos…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker