La TÃa Tula
La TÃa Tula —Para lavar los ojos cuando han visto cosas feas no está mal; pero tú no has visto cosas feas, no puedes verlas…
—Y si es caso, cerrando los ojos…
—No, no, asà se ven cosas más feas. Y pide por tu padre, por tu madre, por mÃ… No olvides a tu madre…
—Si no la olvido…
—Como no la conociste…
—¡SÃ, la conozco!
—Pero a la otra, digo, a la que te trajo al mundo.
—¡SÃ, gracias a ti la conozco; a aquella!
—¡Pobrecilla! Ella no habÃa conocido a la suya…
—¡Su madre fuiste tú, lo sé bien!
—Bueno, pero no llores…
—¡Si no lloro! —y se enjugaba los ojos con el dorso de la mano izquierda mientras con la otra, temblorosa, sostenÃa el vaso de la medicina.