La TÃa Tula
La TÃa Tula —Asà parece.
—Y simpático.
—Con que te lo sea a ti, basta.
—Pero ¿es que crees que le he dicho ya que s�
—Sé que se lo dirás al cabo, y basta.
—No importa; hay que hacerle esperar y hasta rabiar un poco…
—¿Para qué?
—Hay que hacerse valer.
—Asà no te haces valer, Rosa; y ese coqueteo es cosa muy fea.
—De modo que tú…
—A mà no se me ha dirigido.
—¿Y si se hubiera dirigido a ti?
—No sirve preguntar cosas sin sustancia.
—Pero tú, si a ti se te dirige, ¿qué le habrÃas contestado?
—Yo no he dicho que me parece un guapo mozo y que es simpático, y por eso me habrÃa puesto a estudiarle…
—Y entretanto si iba a otra…
—Es lo más probable.
—Pues asÃ, hija, ya puedes prepararte…
—SÃ, a ser tÃa.
—¿Cómo tÃa?
—TÃa de tus hijos, Rosa.
