Paz en la guerra
Paz en la guerra Ignacio y Juan José leían en tanto con avidez los relatos de la campaña de Cataluña, exaltándose con aquella guerra de gatadas, de sorpresas de ciudades a la luz del mediodía, y de tiros en las calles. Se entusiasmaban con el segundo Cabrera, con el demonio de las Cruces según los liberales, con el ex zuavo pontificio Savalls, especie de gato montés, a quien su rey pedía se arrancase del corazón, para derramarlo sobre los demás, parte del fuego santo que en él atesoraba.
Trascurrido el otoño en calma, empezaron a principios del invierno a pulular partidas y proclamas, mientras crecía el ruido del cura Santa Cruz, y se hablaba de las hazañas de Elío.