Paz en la guerra

Paz en la guerra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En la ciudad, convertida en gran hogar de las fuerzas carlistas, iban cuajando las impresiones de cada cual al comunicarse con las de los otros. Se refrescaban leyendas, se murmuraba de los jefes, y se jugaba, sobre todo.

Allí empezó Ignacio a darse cuenta de los caracteres diversos de sus compañeros de armas, allí hizo la selección de sus relaciones. Allí, en una tarde de recogida e íntima expansión, supo cómo la guerra había ofrecido coyuntura de libertad a uno de sus compañeros, seminarista al tiempo de salir al campo. Obligábanle sus padres a seguir el sacerdocio; la vocación, la verdadera vocación, era la de su madre, vocación de ama de cura. ¡'Tener un hijo cura, guardarle los ornamentos, recoger las obladas, ir a darse importancia cuando predicara el hijo! Tenerlo en casa siempre, sin más obligaciones de familia que la anciana madre; el hijo cura, el hijo cura es el verdadero báculo de la vejez. Tenían, además, en él los demás hijos para los suyos un tío, un paño de lágrimas. Y, sobre todo, ¿cabe familia de algún desahogo sin un miembro de ella en el sacerdocio, dándole lustre e importancia? El celibato sacerdotal decide de la vocación de las madres. El chico no quería, iba la carrera aquella contra sus inclinaciones, pero cedía a sus padres, porque, después de todo, ¿qué más le daba? Mas una vez libre y en campaña apareció el hombre al desnudo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker