Paz en la guerra

Paz en la guerra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los días que pasó cerca de sus padres, respiraba a sus anchas, esperando que aquel respiro le devolviera fuerzas. La madre mirábale y le remiraba repitiendo: ¡qué perdido estás!, pero ¿qué tienes, hijo mío?

—¡Nada, madre, nada!

—Sí, tú algo tienes..., ¿te han herido?

Recelaba la pobre alguna ocultación.

Apartóse de sus padres, y volvió a los pocos días a contemplar Bilbao desde las alturas a que se aventurara en sus más osadas correrías infantiles. En medio de las montañas que le rodean prestándole abrigo, y encaramándose las unas sobre las otras como para mejor contemplarle, recogidito y acurrucado, allí estaba Bilbao como aluvión de casas que hubieran rodado desde las faldas de los montes a encontrarse en el valle. Allí reposaba la villa, junto al río, que era su vida; allí la masa roja de los techos de sus viviendas, apretada y compacta, surcada de hendiduras. Allí abajo, bajo aquellos techos, respiraban sus amigos, en uno Rafaela; allí, allí, aquella oscura rendija era la calle de su niñez, la calle siempre en feria, el caleidoscopio de Cajas, zapatos, yugos, cacharros, telas y cachivaches de todo género. Oían los ecos de las músicas de la villa, a las que contestaba con cencerros un gracioso del batallón.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker