Paz en la guerra
Paz en la guerra Oyó Ignacio el 22 de enero del 74 el campaneo por la toma de Portugalete, y a mediados de febrero, cuando sólo se hablaba del sitio de Bilbao y de su próximo bombardeo, incorporóse al batallón. Al ponerle su padre la mano sobre el hombro, de despedida, sintió en la garganta un nudo, quiso decirle algo, tragó saliva, y murmuró con voz ahogada:
—Allí nos veremos.
Josefa Ignacia se dio el placer de retener las lágrimas, apretando al hijo contra el pecho.