Paz en la guerra
Paz en la guerra El día en que más gozó por entonces fue el de San Miguel, en que los bilbaínos, no pudiendo salir como otros años a la romería de Basauri, se la llevaron al Arenal de la villa. Fue un setiembre tranquilo y dulce; habían vuelto a la villa muchos de los medrosos que salieron de ella a los primeros apuros. El rótulo de «se prohíbe la entrada» puesto a la puerta del cementerio, excitaba el buen humor de don Miguel, que a tal propósito repetía:
—Ni siquiera nos dejan el inalienable e imprescriptible derecho de morirnos.
Aquel plácido día del sosegado otoño de las montañas, en que el sol, cernido por disuelta telaraña de neblina, llueve como llovizna lenta de recogida luz, sobre el campo, fue día en que el solterón gozó con el placer de todos, con lo que los demás gozaban.