Paz en la guerra
Paz en la guerra ¡Tristes navidades las del 73! Recordaba don Epifanio, en casa de Arana, las del sitio heroico del 36, distrayendo los presentimientos tristes con relatos de pasadas tristezas. RepetÃa: mientras no nos falte combustible como entonces...
Narraba desesperadas peripecias de aquel sitio, la lucha cuerpo a cuerpo, en las letrinas mismas, la indomable resistencia de aquellos mercaderes de la villa, que en la paz aprendieran el valor de guerra.
Fue una cena tranquila, y al acabarla, mientras don Epifanio se empeñaba en echar un baile con Rafaela, retirase don Miguel a su casa, donde, sentado junto al fuego, se estuvo un buen rato conversando con una persona imaginaria, y volviendo la cabeza al menor ruidillo.
Cerróse el año con nuevos apretones al asedio. El dÃa de Inocentes cerraron los sitiadores la rÃa, el nervio de la vida de la villa, cierre que celebraron con campaneo las aldeas vecinas. En vano se intentó romperlo.
—Año nuevo, vida nueva, Micaela —exclamó don Epifanio el primero de enero.
—Creo que no saldré de éste.