Paz en la guerra
Paz en la guerra La vieja villa de sedentarios mercaderes presentaba aspecto de pasajera estancia de alguna tribu nómada. Toda etiqueta se había desvanecido en una familiaridad íntima.
En la incertidumbre del mañana, viviendo de milagro, con las raíces al aire, las voluntades, despegadas del sosiego amodorrador de la vida y libres de su obsesión, la gozaban con avidez. La sacudida sacó a flote las honduras de la vida ordinaria, y oían todos el lento tejer de la trama infinita del telar de la suerte. En muchas lonjas pasábanse el día entre música y baile, hijos de la ociosidad forzada; en alguna pusieron por rótulo: batería de la vida; y más de una nueva familia brotó del contacto de las familias, al agazaparse en oscuros rincones.