Paz en la guerra
Paz en la guerra En la tregua, trabajando en silencio la penuria, zapaba el desaliento los ánimos mejor que en el bombardeo, y hacía murmurar al descontento, y que se cerniera sin ruido la palabra «capitulación». Decíase que iban a caer sobre la villa batallones catalanes y soñaban algunos ya con los bigotes de Savalls, llamando terquedad estúpida a la resistencia. Don Epifanio no hablaba más que de los humos. El 27 se dijo: ¡no hay pan ya!
—¿Por qué no asaltan? ¡Cobardes! —gritaba doña Mariquita.
Y don Epifanio le contestaba cantando:
De esas trincheras bajad, bajad,
Y a la aspillera venid, venid
Carcas, cobardes, nuestros fuertes atacad;
Ahí escondidos en vuestras zanjas
Y sin valor para luchar
Mas por debajo de las canciones oíase el rumor del desaliento.