Paz en la guerra

Paz en la guerra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Estaban ellos, los del batallón, agazapados en un parapeto en forma de lengua, de rodillas en el foso. El día se había nublado; el combate resoplaba más pausado, como recuperando aliento.

—No puede habérseles ocurrido subir por peor sitio, hay que venir acá para verlo; esto es un botrino —dijo uno.

Al oír botrino miró Ignacio maquinalmente hacia Bilbao, su rincón nativo, acordándose de los pobres anguleros que en las noches de invierno pasan y repasan su cedazo por debajo del tembloroso reflejo del farolillo que sirve de señuelo a las angulas. Por un momento le distrajo aquella visión de paz, aquel recuerdo del pacífico pescador engañando a las angulas para comérselas.

Oyeron un gran griterío en el campo enemigo, y, poco después de él, vieron avanzar nuevas masas a San Pedro. El general en jefe, una vez reposada la comida en aquel sillón de paja en que descabezaba las siestas, había pedido en un arranque marcial su caballo para presentarse a las tropas, después de herido su segundo. Los soldados le aclamaban, enardecidos por el arranque, entusiasmados como en la plaza de toros se entusiasma la concurrencia cuando el matador sacude hacia atrás la montera, al plantarse en el supremo momento de ir a tirarse a matar al bicho.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker