Paz en la guerra
Paz en la guerra Los liberales —¡liberales los pobres!, ¿qué sabÃan de esas cosas?—, los liberales se estrellaban impotentes contra la colina fragosa de San Pedro. De las compañÃas que partÃan a ella espesas y floridas, sólo unos pocos se retiraban de entre cuerpos segados en flor, en la flor de la juventud. La muerte guadañaba, repartiendo al azar sus golpes.