Paz en la guerra
Paz en la guerra Tuvo que retirarse con las orejas gachas, porque se unÃan todos para rechazar al hombre pacÃfico.
Jugaban de firme; ostentaban el más soberano descuido del mañana; rivalizaban a quien apareciera más despreocupado.
Cantaban a coro los soldados:
Mientras tengan licor las botellas,
Muchachos, ¡a ellas!
Que es grato vivir
Olvidando la triste diana
Que tal vez mañana
Nos llame a morir
Y luego, tomando alguno la guitarra y haciéndola llorar torpemente, cantaba algún cantar arrastrado y lento, monótono como los largos surcos de las llanuras aradas, quejumbroso y triste. Otras veces era la jota arrebatada y salvaje.