Paz en la guerra

Paz en la guerra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El día tres por la noche hubo que sangrar al marqués director inmediato del sitio ¡tan grande fue el berrinche! Los navarros recordaban a Ollo y Radica sacrificados al empeño vizcaíno, los encartados repetían aquellas palabras atribuidas a Andéchaga, el viejo caballero andante: «si entran, será pasando sobre mi cadáver».

Reuniéronse en Zornoza los batallones como en un aduar de gitanos, los mozos tirados por el suelo, destrozados de alma y cuerpo, los oficiales pensando en el pan de la emigración, soñando otros en cañones, mientras el Rey paseaba su humanidad por la carretera, discutiendo, al parecer, con sus generales.

¡Cañones!, ¡cañones!, gritaban todos. Los oficiales ofrecían sus pagas para comprarlos. Todos querían creer que la máquina, no los hombres, les había vencido.

El Rey, para consolar a su pueblo, regaló el día tres, por real decreto, al Señorío de Vizcaya, el tratamiento de Excelencia, sobre el de Ilustrísima que ya tenía. ¡Miel sobre hojuelas!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker