Paz en la guerra
Paz en la guerra ¿Qué se le daba a él del tan disputado gobierno del mundo temporal? Dios lo entregó a las disputas de los hombres; mas don Joaquín, traduciendo a su manera la sentencia y entendiendo por hombres esas gentes, apartábase del mundo y de sus disputas vanas, de las que no reportaría provecho alguno duradero. Rogaba por la conversión de los infieles y de los pecadores, ruego que entraba siempre en el ordenado sistema de sus oraciones; rogaba por ellos, y, como en el mundo tiene que haber de todo, siendo las vías del Señor innúmeras, compadecía a aquellos a quienes tocó en suerte servir de otra manera a los designios inescudriñables de la Providencia divina. ¡Extraña locura la de los que por opinión de más o menos se matan, tomando a pechos el imponer a los demás sus soluciones temporales! Así pensaba al recordar, con frecuencia, que de sí mismo, y no de los demás, era de quien tenía que responder en el supremo juicio.