Paz en la guerra
Paz en la guerra Apartábase de sus amigos y conocidos para conseguir que se le acercasen Dios y sus santos ángeles, seguro de que es mejor esconderse y cuidar de sÃ, que, con descuido propio, hacer milagros. ¿Qué se le daba de la guerra y de sus azares? No saliendo de casa, ni oyendo noticias, perseveraba mejor en santa paz. ¡Noticias! Si viese todas las cosas delante de sÃ, ¿qué serÃa esto sino una visión vana? Velaba sobre sà mismo, a sà mismo se amonestaba, sin descuidarse de sà propio, fuere de los otros lo que fuese. Era su empeño levantarse de las cosas terrenas en alas de la sencillez y de la pureza, tomando las temporales para el uso, las eternas para el deseo. Sólo le acongojaba el que su empeño, por ser sencillo, le complicase cada dÃa más.