Paz en la guerra
Paz en la guerra La verdad era que su vida interior era variadÃsima, que jamás se aburrÃa en ella. Todo aquello de la guerra, de que los demás se preocupaban, ¿qué era junto al combate Ãntimo de un alma..., de su alma? Junto a la recia batalla de su alma, sostenida por la gracia, contra el tentador de los hombres, ¿qué valÃan aquellas batallas con cuyos relatos se llenaban los periódicos? No bien hubo pensado esto, cayó en la cuenta de ser tal pensamiento fruto de infernal soberbia, y recordando no ser él más que lodo, vil gusano de la tierra, se entregó a actos de contrición, actos que constituÃan uno de los elementos obligados de la divertidÃsima representación de la vida de su alma.