Paz en la guerra
Paz en la guerra Fatigado del casino íbase Pachico a vagar solo por los alderredores del pueblo, al acaso y sin meta prefijada, por senderos borrosos muchas veces, a campo traviesa otras, a dar con nuevos rincones, interesado en la variedad del paisaje, en el descubrimiento de un nuevo árbol, de una ignorada umbría, de una casería desconocida para él hasta entonces; en esto interesado, lo mismo que los asistentes al Casino en cada nueva combinación de las cartas en las vicisitudes del juego de naipes; y su tío en la metódica sucesión de sus íntimas devociones y en los variados accidentes del combate de su alma con el demonio. ¡Siempre todo nuevo y todo siempre viejo en el perdurable cambio, sobre la eterna inmutabilidad de las cosas!