Paz en la guerra

Paz en la guerra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Sensiblería, pura sensiblería! —exclamaba, contestando a observaciones del cirujano—, los pueblos necesitan algo viril para no caer en la molicie. El pueblo de pan y toros fue el que supo dar cara a Napoleón... Con viejas beatas no se hace la guerra; y la guerra es un mal necesario.

Leyóse otro día en la tertulia el manifiesto que, cual música de la sangrienta letra de Cuenca, dio don Carlos en Morentín; manifiesto en que tras de asegurar haber salvado a España venciendo a todos los generales de la Revolución, sacaba a relucir una vez más la gloriosa espada de Felipe V, a Colón clavando su bandera en el Nuevo Mundo, a Cisneros en Orán, al rey de Aragón rasgando con su puñal el privilegio de la Unión, a Dios, al Trono, a las Cortes, al desastroso estado financiero de España.

—Con golpes como el de Cuenca y manifiestos como éste, ¡España es nuestra! —dijo el socarrón del cirujano.

«¿Nuestra? —pensó Pedro Antonio— ¿España, nuestra? ¿Qué es eso de que sea nuestra España? ¡Mía no será nunca! ¡Nuestro ejército!, ¡nuestro programa!, ¡nuestras ideas!, ¡nuestro rey!, ¡nuestro... nuestro...!, mío era mi hijo, míos son mis cuartos puestos a la causa.»


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker