Paz en la guerra
Paz en la guerra Miróle su hermano alarmado, y su mujer, sobresaltada por lo extraño de aquella mirada del cura, alarmóse también. «Se va a volver loco si sigue asû, pensó don Emeterio, y alzando la voz, como para ahogar con ruido la negra manÃa de su hermano y sofocar a la vez cierto temorcillo que ante Pedro Antonio sintió, asà que en su mente le diputó en camino de la locura, gritó casi:
—Ahora, ahora que estamos más pujantes, ahora que tocamos casi el triunfo..., si nunca hemos tenido mayor vigor ni más pujanza...
—Asà se decÃa entonces..., ¡qué siete años!